Por qué me quiero centrar en la educación

Tras haber empezado un par de negocios y haber dirigido una empresa, a algunos amigos míos les ha chocado que me quiera dedicar a la formación.

También, algún comentarista en mi blog en Rankia me han dicho y creo que no le falta razón, que dejas de enseñar cuando empiezas a tener éxito, luego enseñar es de algún modo señal de no haberlo tenido.

Y es cierto, si nos ceñimos al significado convencional de éxito estoy totalmente de acuerdo en que jamás lo he tenido.

Ahora bien, ¿qué es en primer lugar el éxito? porque para mí es muy importante dedicar mi tiempo a cosas que me apasionan y en este sentido desde luego que lo he hecho.

He seguido siempre mi curiosidad desde el día en el que decidí dejar de hacer lo que otros me dictasen, así que teniendo en cuenta esta versión del éxito, ciertamente lo he tenido.

El principal motivo de dedicarme a la enseñanza es que me encanta y la necesidad de comunicarlo me obliga a dominar verdaderamente bien el mensaje. No me siento nada cómodo si no soy capaz de transmitir lo que creo de la mejor manera así que hago un enorme esfuerzo que me sienta la estupendamente cuando sale bien.

Pero también quiero dar una explicación más «material» del por qué dedicarme al mundo de la formación y convertirlo en una especie de proyecto emprendedor.

El motivo es que además de dedicar mi tiempo a estudiar y comunicar cosas que me encantan, creo que además tiene un descomunal futuro profesional.

¿Qué crees que ha permitido durante las últimas décadas que un pequeño selecto grupo de futbolistas de primera división consiguiesen salarios estratosféricos?

Estamos hablando de muy pocas personas que sin embargo parecen acumular el interés de millones de otras.

El motivo en mi opinión es que no tiene sentido, al mismo coste, para un espectador, ver a un segundo mejor futbolista. Lo más lógico es ver al mejor que puedas con el tiempo que tengas. El partido puede ser compartido por miles de millones de personas al mismo tiempo por el mismo esfuerzo del futbolista.

Dado que el fútbol es de los pocos eventos que se podían retransmitir masivamente, una gigantesca cantidad de espectadores podían acceder al mismo tiempo al trabajo de muy pocos, por lo que estos eran enormemente demandados y el mercado estaba dispuesto a pagar muy bien por su tiempo (y regates). Estas gigantescas audiencias permiten vender anuncios a precios astronómicos y como consecuencia la lucha por el talento futbolístico estaba servida.

Esto era imposible antes de internet con casi ninguna otra profesión que la del deporte. La televisión permitía desde hace ya décadas aglutinar a estos deportistas en un solo evento en un período de tiempo muy reducido.

Sin internet, la única manera de disfrutar una clase con un genial profesor era pagando la matrícula en una Escuela cara. Y aún así, el pagar esa matrícula ni siquiera era garantía de que un profesor fuese a ser espectacular. La escuela era a la clase lo que el televisor era a un partido de fútbol. Solo que cambiar de Escuela es mucho más caro que de canal. La Escuela te tiene cautiva, el canal de TV no, así que irás al que te de el mejor futbol, rara vez al segundo mejor, salvo si es el equipo de tu pueblo.

Hoy en día, internet permite a profesores sin ningún tipo de credenciales, títulos o CV pero con el talento suficiente tener acceso a gigantescas audiencias y además con una oferta ilimitada. Puedes especializar tu conocimiento todo lo que quieras, en el nicho más minúsculo, da igual. Tu audiencia potencial es gigantesca.

Esto hace que poco a poco en mi opinión iremos viendo «estrellas de la enseñanza» como ya de hecho se empiezan a ver en udemy.com. Gente lo suficientemente buena como para vender cursos a cientos de miles de personas, gente que domina el story telling y que entretiene a audiencias masivas al mismo tiempo que enseña.

Yo no sé si seré uno de ellos, pero me gusta y tengo posibilidades. ¿Hago mal en intentarlo? 🙂

Puede que también te guste

Articulos populares

Deja un comentario