Ciudades Estado

En mi artículo sobre The Sovereign Individual originalmente escrito en mi blog de Rankia, expliqué la visión de los autores de un mundo que necesariamente va a cambiar debido a que cambian los incentivos de las personas en diferentes áreas de nuestras vidas en las que la escala pierde ventajas.

Que tu riqueza pueda estar protegida por la criptografía efectivamente cambia por completo la lógica de la violencia ya que hace mucho más fácil la defensa que el ataque, mucho más costoso lo segundo que lo primero.

También comenté que es muy probable que los Estados cambien tal y como los conocemos, al menos en su forma de Estados del bienestar.

Pero el libro también dice que en esta búsqueda por la eficiencia, los Estados lo tendrán cada vez más difícil para incluso sostenerse en su configuración original.

«Votar con los pies», esto es ignorar el voto tradicional y en cambio literalmente huir de tu país buscando mejores condiciones de vida e impositivas, será cada vez más frecuente gracias a que la actividad profesional de las personas y toda su riqueza son mucho más fáciles de trasladar cuanto más digitales sean.

La convergencia de mayores dificultades para gastarte el dinero de otros al tener mejores derechos de propiedad, necesariamente va a reducir los presupuestos de los Estados, las economías de escala y no solo eso, en algunos casos incluso la capacidad para sostener un Estado unificado.

Los que piensen que esto quiere decir que los movimientos secesionistas Catalán o Vasco pueden tener más oportunidades de éxito puede que tengan razón, pero yo no estaría de acuerdo. Lo que sí quiero decir, es que si efectivamente lo que motiva nuestro comportamiento son los incentivos individuales y no la opinión colectiva, organizaciones sociales basadas en ideologías u opiniones no tendrán nada que hacer respecto a aquellas basadas en la eficiencia, creación de riqueza y atracción de capital.

En una charla que di a la Armada hace solo 3 años, expliqué que desde el punto de vista de la seguridad nacional, este es de los asuntos a los que más atención deberían prestar. No es un enemigo concreto, es la posibilidad de que se acabe el dinero del presupuesto y que con ello se pongan en riesgo muchas otras cosas. También dije, no obstante, que la seguridad es de las últimas partidas que el ciudadano estaría dispuesto a eliminar.

Por este motivo los autores piensan (y yo lo compro) que es probable que vivamos el surgimiento de una serie de ciudades Estado, muy parecidas a las «Charter cities» que ya he comentado aquí, que serán feroces competidores en la atracción de ciudadanos con capital.

Veremos Estados que seguirán con la cantinela de comprar votos para contentarles con el dinero de otros mientras que al mismo tiempo veremos cada vez más ciudades Estado en las que a base de bajar impuestos y mejorar las condiciones para crear negocios y riqueza, se atraiga a esta en un círculo virtuoso.

Pero esto no te debería sonar extraño pues muchos Cantones Suizos, ciudades Estado como Gibraltar, Dubai, Singapur, se han convertido en auténticas empresas en las que sus funcionarios literalmente se afanan en atraer la riqueza y talento exteriores.

Hace no mucho me contaron como en Gibraltar puedes quedar con el regulador bancario en una cafetería para discutir la regulación que pueda hacer la vida fácil a tu empresa y con ello atraerla allí para pagar sus adorados impuestos.

En estas ciudades Estado, se comprende que para crear riqueza, la solución no es ponérselo difícil a aquellos que la generan. Por el contrario, no solo consiste en ponerlo lo más fácil posible sino en además atraer riqueza y talento del exterior, literalmente robársela a los países que no la cuidan bien.

Hasta ahora, estas personas que no eran bien cuidadas, se les maltrataba porque su riqueza o capacidad de generarla, estaba atada a una ubicación física concreta. Pero ¿qué ocurre cuando buena parte de tu trabajo se desarrolla online y cuando tu riqueza se puede mover muy fácilmente por muy grande que esta sea?

Creo que ya he contado alguna vez que Yan Pritzer me contó que tuvo que huir de la antigua URSS con sus padres y hermanos con no más de $100 que era todo lo que el régimen permitía sacar del país.

Esto hoy en día sería prácticamente imposible. En mi opinión, poco a poco menos gente se verá obligada a dejar nada atrás sin ningún tipo de riqueza.

La propensión a poseer riqueza física aumentará en jurisdicciones que protejan los derechos de propiedad de sus ciudadanos y disminuirá drásticamente en aquellos en los que se estén constantemente pisoteando para irse cada vez más a activos digitales como Bitcoin.

Ejemplos de proyectos de atracción de determinadas industrias son los que ya están poniéndose en marcha en Suiza, Portugal o Dubai.

¿Te estoy convenciendo de que esto de Bitcoin va a ser una revolución de las de verdad?

Déjame tus comentarios, me interesa tu opinión! 🙂

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